24 abril 2007

alineaciones planetarias 6: LOS PLANETAS CONTRA LA LEY DE LA GRAVEDAD (2004)

Cambios en la órbita planetaria: El Golpe de Gracia abre con un adorno de teclados de obvias reminiscencias psicodélicas, campos de fresas sin fin y sonidos limpios. Marca el tono de un disco donde se renuncia al entramado sónico y se aligera el discurso en favor de la nitidez melódica. Devuélveme la pasta, el corte más vibrante del disco, apenas es un crescendo de guitarras limpias, Deberes y Privilegios un paseo por los sueños pastorales de David Fridman, y Podría Volver cierra con rumba acústica (versioneando, claro, al clásico de Bambino). Es obvio que Los Planetas han virado el rumbo sin abandonar su particular continente: bajo las cortinas límpidas subyace, como siempre, la psicodelia (Experimentos con Gaseosa), y las melodías pluscuamperfectas (Canción del Fin del Mundo). Pero también se agradece, tras el irrespirable "Encuentros con Entidades", el aire fresco en la producción y la facilidad con que entran todos los temas (observación nada ociosa: el corte más largo apenas alcanza los 5'14 minutos).
En otro orden de cosas Los Planetas Contra la Ley de la Gravedad vuelve a ser, en cierto modo, un disco conceptual y con discurso. En concreto, un grito de hastío y a la vez un airado guantazo contra RCA, la casa discográfica con la que se adivinan más disputas que avenencias. Títulos como la mentada Devuélveme la Pasta o Cumplimentando Compromisos Contractuales son, en este contexto, esclarecedores. Por cierto, si hoy siguen en la compañía, es porque este disco vendió como nunca en la carrera del grupo. Poderoso caballero, el que te hace mimar más a quien te acaba de escupir en la cara públicamente...
En definitiva, otro Lp magnífico, donde además los puntos más débiles, unos instrumentales que parecen poco trabajados, se enmarcan en ese ataque frontal a su compañía (parece que J y amigos se quieren reír en la cara de sus mecenas entregando temas aparentemente abocetados y poco más).
Diez años y aún con muchas cosas que decir.


En un disco tan ajeno a singles con pegada o fragores hertzianos, hay que destacar Y Además es Imposible, una joya de letra brillante, voz invitada (Iranzu, de La Buena Vida) y riff contagioso. Por no hablar del maravilloso vídeo de Max.





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