14 septiembre 2010

Monegal, el Gran Crítico televisivo


Me gusta Julia Otero, y su programa radiofónico de las tardes, con sus cosas mejores y peores, suele entretenerme (al menos, en alguna de sus franjas). Me gusta en términos generales el equipo del que se rodea, la pluralidad política en los opinantes, las personas interesantes que la acompañan (Nacho Vigalondo, por ejemplo, con humor y sencillez, tiene más que decir que muchos tertulianos encorbatados que por esas hondas pululan), hay espacio para el humor (algo condenado en un magazín diario, pero en fin), hay tipos ególatras que practican un vivaz genioyfigurismo que en radio personalmente me divierte (del imposible Dragó al contradictorio Adrianséns)...

Y hay, ayyy, un insufrible personaje, el ¿prestigioso?crítico de televisión F. Monegal. Que practica el culo en pompa con la casa (el grupo Onda Cero es hermano de Antena 3 y canales filiares, y se nota), y que se obceca en señalar lo obvio: los programas de telebasura son malos, y además, falsos (castings, o conchabados en rebotarse personajes,noticias y puyas...). ergo, descubir la pólvora y ponerse medallas al hacerlo.
Eso sí, la verdadera tele de calidad (sea algún programa de producción nacional que valga la pena, sea la emisión de una serie excelente y premiada) no es materia del interés del casposo crítico. Vergüenza ajena me provocó escuchar cómo ventiló la emisión de Los Tudor, en abierto y para todo el mundo, por La 1 (y por tanto con el aliciente de la versión original subtitulada). Dijo, en fin, algo así como "es una serie que repone la 1ª y que ya se pudo ver en España"."Pagando" le dicen. "bueno, bueno... en el plus" responde el mezquino algo incómodo.
Pero su mejor intervención radiofónica (AQUÍ COMIENZA EL CHISTE, NO SE LO PIERDAN) vino ayer, cuando criticando un "concurso", Las Joyas de la Corona (de tele 5, claaaro, y hombre, añado que evidentemente es un bodrio que no merece más que una frase y a otra cosa, no minutos y más minutos de atención mediática de un crítico) señala la burramia e incultura de sus concursantes. "Le preguntan a una niña por estados de los EEUU...¡y responde que Nueva York, jaja jaja jajaja!"
Y yo que, en fin, también me río.
De él, no tanto por inculto como por prepotente (e inculto, mira, jajaja).
Por supuesto, aluvión de e-mails, pero el catalán capotea como torero torpe (meas culpas y un "pero todos sabemos en qué pensaba la niña"... ¡joder, además, semos adivinos!).

Señora Otero, me contrata a mí (o a muchos vecinos blogueros, abundan los entendidos en TV que verdaderamente demuestran más criterio, y menos ego que el Monegal) por la mitad de caché y le hago un espacio de televisión decente dentro de su programa.

2 comentarios:

Fran G. dijo...

El problema con el programa de Julia Otero es que tiene muchos, demasiados colaboradores, tal vez incluso la misma anfitriona, a los que les gusta escucharse. Están en exceso encantados de conocerse. Su mejor virtud es que a esa hora no hay programa que le pueda hacer sombra. Ninguno.

Años ha, cuando yo era más joven y mis oídos eran casi vírgenes, y Julia Otero todavía no había sido despedida de Onda Cero, escuchaba su programa con sumo placer. En esta segunda vuelta a la cadena cada vez me gusta menos, cada vez me carga más. No sé si ha cambiado ella, si he cambiado yo, o si hemos cambiado los dos.

Octavio B. (señor punch) dijo...

bueno, sí, tienes razón en que ya parece una fiesta (llena de peña).
Yo a Julia en la radio la sigo desde los tiempos de su programa de noche, fíjate si llevo tiempo. Puede que efectivamente se esté haciendo más... barroca :)
Pero tiene aún mucho de bueno, y como dices, a mí también me parece qeu no le hacen sombra. Va en gustos, claro...