07 septiembre 2010

SPIROU: DIARIO DE UN INGENUO, de Emile Bravo

Remodelar un clásico. Recrearlo desde la mirada personal, reinterpretando, sin difuminar, los signos identitarios de una obra creada por otro autor en otro tiempo y lugar. El reto es goloso, y el abuso del mismo por la industria del cómic de superhéroes puede hacernos recelar de toda obra que vuelva sobre un personaje para proceder a renovarlo. Sin embargo hay muestras de que el truco puede dar excelentes resultados. Batman Año 1, de Miller y Mazzuchelli, es un ejemplo claro.
Europa, por sus características, no es tierra de revisiones. Los héroes no siempre pasan a las manos de nuevos autores (así, Tintín murió con Hergé) y
cuando ocurre (Lucky Lucke) los segundos y terceros creadores no suelen reinterpretar, sino resptar el estilo del original y perpetuar sus aventuras, sin romper el tono o el aspecto gráfico del personaje.
Aunque claro, siempre hay excepciones, y entre estas hay que destacar esta relectura de Spirou por parte de Bravo, uno de los autores de la nueva Bd, como dicen al norte de los Pirineos. Y su relectura no podía ser más acertada. Emile Bravo parte de la singular tosquedad de Rob-Vel, creador de la serie, antes que inspirarse en la plasticidad virtuosa de quien es considerado el mejor autor que pasó por la cabecera del niño-botones, el mayúsculo Frankin. Con su dibujo de trazo sencillo y gusto exquisito, Bravo devuelve a Spirou a sus orígenes para narrarnos eso, su primera aventura y las motivaciones del icono. ¿Por qué siempre vestir el uniforme de botones de hotel?¿cuáles son las motivaciones para estar siempre dispuesto para la aventura?¿cuándo nació su amistad con su inseparable compañero Fantasio?
Pero la pirueta es doble, pues todas estas incógnitas se desvelan en un relato que, si bien repleto de humor y aventura, es totalmente adulto al insertar al héroe juvenil en
el ambiente prebélico de los años treinta. La sociedad convulsa de extremos sociopolíticos, las confabulaciones a la sobra para invadir Polonia, la resistencia de células comunistas, la tristeza subyacente en la infancia d ela época (ese niño hijo de españoles, sufridor de la guerra civil...), remarcan un panorama tan oscuro que es imposible que la obra no encandile al adulto.
Añadimos una bonita historia de amor, un final desalentador y una caracterización de personajes brillante (personajes absolutamente míticoas en el mercado francófono, no lo olvidemos, a la altura, o casi, de Tintín y Astérix). Y el resultado es un tebeo excelente.
Y no he hablado del diseño de página, conscientemente "europeo", abigarrado y cartesiano, otro logro del diseño de Bravo par aun tebeo muy recomendable que, pese a haberse editado hace un par de años, he leido estos días.
calificación ¡excelente!

2 comentarios:

Jero dijo...

Mucho y muy bien se habló de este tebeo en su momento, pero como no soy muy "spiroufilo" (una de mis muchas lagunas pendientes de cubrir) lo deje pasar. Sin embargo, en el reciente Viñetas desde o Atlántico pude ver un buen montón de originales y aluciné cosa fina. Aún no me lo he comprado (problemillas de liquidez...) pero caerá en breve. Y, después de esta recomendación, con más razón todavía.

Octavio B. (señor punch) dijo...

además, ojo, es un tebeo barato, y más si contemplamos su formato, tapa dura etc.