25 septiembre 2010

viviendo una actitud rock: JIRAFAS EN MI PELO

publicado en Faro de Vigo

Los años sesenta y setenta, el auge de la cultura juvenil norteamericana, son el centro de atención de un cómic autobiográfico que muestra una auténtica vida en la carretera.


Bruce Paley nació en Nueva York en 1949. Esto quiere decir que cuando, por ejemplo, la banda de San Francisco “Jefferson Airplane” sacaba su disco “Surrealistic Pillow”, contaba la dulce edad de dieciocho años. Con ello podemos hacernos una idea de que Paley fue un veinteañero de la era psicodélica, del tiempo del hipismo más radical. Vivió una cultura de libertad que marcó dos décadas como una montaña rusa: subida (subidón, sería más apropiado) y caída vertiginosa hasta los pozos del punk y el downtown neoyorquino, la alcantarilla de Ramones y Johnny Thunders. Thunders, precisamente es uno de los personajes que aparecen, breve pero intensamente, por los capítulos de “Jirafas en mi pelo: una vida de rock ‘n’ roll” (ediciones La Cúpula), novela gráfica autobiográfica del ahora periodista y escritor afincado en Inglaterra.
Carol Swain, por su parte, es autora de cómics desde los años ochenta, y actual pareja de Paley. Y la encargada de poner en imágenes las jirafas en su pelo, los recuerdos episódicos, nítidos o confusos, dolorosos o felices, de alguien que, sin duda, ha vivido y tiene mucho que contar.
Con estos datos cabe preguntarse qué hace de una obra algo apetecible. A veces es la perfección técnica, un dibujo que embelesa, o simplemente la exquisita presentación del libro. Otras la temática, como lectores, nos atrae. Sin duda “Jirafas en mi pelo” se encuentra en este segundo grupo. La vida en la carretera, la filosofía a medio camino del fenómeno hippy y del vagabundeo en la carretera, el choque con la realidad de los setenta, el camino que va de los hongos al basurero, de los escarceos psicodélicos con ácido al pozo de la heroína, los senderos vitales que se cruzan con conocidos ídolos del rock… la vida de Paley es de esas que merecen ser contadas. Podemos, entonces, decir que también podría contarse desde la excelencia, y no con un dibujo que cumple pero no destaca o con un estilo excesivamente literario, con muchas viñetas que tan solo ilustran lo que las cartelas de texto ya explican muy bien. Da igual. Cuando lo que se relata es tan apetecible, absorbente e impregnado de absoluta verdad (el lector va a sentir la falta de rumbo, el joven desenfocado y famélico de experiencias y vida al límite), lo demás sobra.
El libro está contado mediante cortos capítulos de leve interconexión, como flashes de momentos, experiencias, carreteras que se recorren, gentes que pasan, drogas que atontan y chicas que enamoran. Una vida, sí, de espíritu rock, al filo de la navaja, exprimiendo esos momentos sin construir proyectos, sin pensar en futuros, saboreando el aquí y ahora, por miserable que sea ese aquí y ese ahora. Y la verdad, tanta sinceridad, y tanta experiencia por el lado salvaje (y mítico) sólo pueden enamorarnos como lectores, e imaginarnos que nuestra vida, quizá, hubiera podido ser otra, más dura, más caótica, extrema y excitante, de habernos tan solo… atrevido. Bruce Paley lo hizo, quiso atreverse, y ahora, asentado, quizá ya otro hombre completamente distinto a aquel joven reflejado en viñetas, nos cuenta sus memorias en una obra absorbente.
calificación, interesante

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