20 noviembre 2016

Construir líneas ferroviarias en familia

Mi bisabuelo fue un industrial de principios de siglo que tuvo negocios con la primera compañía ferroviaria nacional o eso me ha dicho mi santa madre. La cosa ha venido a más y ahora estoy manejando líneas ferroviarias a nivel continental. Europa es mía.
Aunque sea en un juego de mesa :/

Aventureros al tren: Europa es un juego de tablero familiar. Familiar en el sentido absoluto y nada despreciativo de la palabra: un juego de los de "motor de cartas" (esto es, no va por dados sino por turnos consecutivos en los que actúas según la baraja que tienes en mano, con cartas que te dan la posibilidad de "mover"). Una mecánica sencillísima, más sencilla que el Monopoly si me despisto, y desde luego más activo, más táctico, con mayor peso de las decisiones más o menos aleatorias o ponderadas que uno toma sobre el tablero.
Por otro lado ofrece ciertas y muy golosas posibilidades.
La cuestión consiste en completar trayectos añadiendo a trazados ya dibujados sobre el tablero tus trenecitos de plástico, "compleando rutas" entre ciudades. El gran momento ARG! viene cuando un contrincante se apodera de tu trayecto ya conseguido... añadiendo una figurita que es la estación ante tus vagones.
Otro momento álgido es el de robar cartas, ya que estando algunas expuestas, pueden robarte delante de tus hinchadas narices justo esa carta que querías para completar un trayecto entre dos ciudades que necesitas SÍ O SÍ para cumplir un objetivo.
1: pilla cartas

2: ¡Construye rutas con tus trenes antes de que te la manguen!
(para completar rutas, usa tus cartas)

3: Apodrérate de una línea enemiga calzándole una de tus estaciones.

Vale, leído parece un mon dieu! muy tocho, pero realmente insisto: la dificultad de Pasajeros al tren es menor que la del chinchón. Hablamos de un juego que entiende un niño de ocho años y que entretiene a su padre y a su abuelo. Una partida puede durar no más de una hora, normalmente unos treinta minutos. Es ligero, rápido e incluso vibrante.
El único pero, si acaso, es que aunque es perfectamente jugable entre dos, pierde. Pierde porque digamos, ambos caben perfectamente en el mapa europeo. No hay demasiados problemas, nadie te roba esa ruta que tú querías para ti, no es necesario usar estaciones roba-trayectos... no hay roce, vamos, y se echa de menos. Es ameno incluso jugado a dos, por el gustirrinín que nos da completar rutas con nuestros vagoncitos de colores por el mapa del Viejo Continente... pero cuantos más jueguen, mejor, pues más difícil resultará conseguir cartas y completar rutas, o antes te las roban. Ergo: a más jugando, más "chocas" con otros jugadores... lo cual es la salsa de todo juego, para qué engañarnos.
Yo ya he jugado al Aventureros a cuatro, y espero hacerlo algún día a cinco.
La cosa es así: