21 mayo 2008

mis discos de cabecera: tercero, PSYCHOCANDY, de The Jesus and Mary Chain


¿Qué? habla más alto, que no te oigo. Está sonando Psychocandy, está sonando el ruido. Peligro, rock como acto de violento terrorismo intelectual. Furia para dejarte sordo, desdén a todo y a todos, hiper-rabieta juvenil, escupitajo punk elevado al cubo. Más ruido. Y más, un muro atroz, una vergüenza, que mi niño escuche ésto... ¿pero cuándo se acabará ese horror? los jóvenes de ahora escucháis ruido, esto no es música. La historia (ética) del rock en catorce píldoras que miran al surf y al pop, y lo emponzoñan hasta la locura. Una vergüenza, los jóvenes de ahora están perdidos.


El rock se nutre de una conjunción de juventud, talento y ganas de incordiar, y nadie ha obtenido la pócima resultante tan perfectamente como los hermanos Reid con Psychocandy, donde la provocación es extrema y el talento está en estado puro, en cuatro chavalines más malos que el hambre y con ganas de demostrarlo. Un universo de desgana, desprecio a todo salvo a su pasión, la música, furia ensordecedora, melodías pluscuamperfectas desde el aserradero. Lo gracioso es que uno de los discos más difíciles de la historia del rock haya encontrado el éxito masivo veinte años después de ser parido, a través de una de sus escasos medios tiempos de algodón, injerto en una película famosa. Cosas que pasan. En todo caso, el algodón está envenenado, y créanme, rodeado de espinas.

No hay comentarios: